martes, 2 de junio de 2009

La duda





Durante esa hora que, bajo el sol inexorable del desierto, le pareció una vida entera; arrastrándose sin rumbo, sin esperanza, se sintió incapaz de pensar en otra cosa: “¿y si aquello no era un espejismo?”.




5 comentarios:

Karla dijo...

Amigos, compañeros:
Hace poco los inescrutables caminos de la red me llevaron a un blog altamente recomendable dedicado a la minificción. Les dejo la dirección para que lo visiten: blackpaco-cuentitos.blogspot.com.

Les dejo también una minificción mía, espero, como siempre, alguna queja.

Va beso

Blackpaco dijo...

Se agradece el voto de confianza, Karla. Un placer tenerte de lectora. Y heme aquí devolviendo la visita, el comment y el saludo. Gracias, gracias.

Y esa duda, exactamente, es lo que me ha mantenido caminando por 32 años por este mundo... y con ganas de escribir, aunque de pronto parezca que se extingan.

Suerte y hasta pronto.

Francisco Espinosa.

Karla dijo...

Muchas gracias por la visita. Esperamos, mis personalidades y yo, verte seguido por acá.

quique et alia dijo...

Me gusta lo enigmático de los espejismos. Recuerdo que cuando era niño y vi un espejismo en algún programa de la tele, en el desierto, me asustó un poco y luego me intrigó.
Sigo intrigado.
El enigma lo dejaste doblemente velado al no revelar su visión, lo cual me agradó, porque, de esa manera, por lo menos para mí, queda visible lo enigmático del espejismo, como un juego entre lo oculto y lo hecho visible.

Karla dijo...

Gracias por tu lectura, Quique. No sé qué vio realmente... Quizá fue un oasis con palemeras y un manantial, o tal vez fue una mujer desnuda llamándolo desde una casa de campaña en medio del desierto... supongo que nunca lo sabremos. O quizá el veneno de la serpiente que lo mordió lo hizo pensar que el ataque del reptil fue sólo un espejismo.