martes, 26 de octubre de 2010

Tan tan. ¿Quién es? Es el Diablo

No cualquiera vive para leer su nombre en la primera plana de La Prensa. Y para leerlo con escepticismo, además. (“Karla […] quedó prensada dentro del vehículo.”) ¿Pero podría ahora mismo, sin temor al Infierno, asegurar que realmente no soy yo la hoy occisa? Debo tomar con tiento la pregunta. Quizá la muerte no sea diferente de esa oficina a la que a diario llevo a rastras mi cadáver. Al séptimo piso de ese edificio de quince círculos en el que, es probable, desde hace sexenios, compurgo ya la condena a la que me hizo acreedora el no estar a bordo de un auto un sábado por la madrugada. ¿Quién podría asegurar que estoy viva? Yo no. Yo no. Yo no. El Diablo.

3 comentarios:

Karla dijo...

El Diablo está atrás de todo; tú ya lo sabías y yo también, pero hoy no me deja dormir y creí necesario decir que lo sé -un, dos, tres por el Diablo que está debajo de la cama y me está chingue y chingue la madre- para que me deje dormir y tener las pesadillas habituales. Quizá ya sepas lo que pasó. El Diablo nos ronda.

Dr. Farabeuf dijo...

"Quizá la muerte no sea diferente de esa oficina a la que a diario llevo a rastras mi cadáver."
Que bontia imagen hermana. Ta chido tu blog. Me gusta pasar por acá y leerte.

Karla dijo...

Gracias por leerme, hermanito. Te mando un abrazote.